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Inversiones seguras para tiempos inciertos: seguridad vs rentabilidad

Recesión, crisis, deflación… son términos a los que poco a poco va acostumbrándose el ciudadano medio en un entorno económico nada halagüeño. El cataclismo financiero, quiebra de bancos incluida, ha servido para despertar a los españoles de su letargo en materia económica y ahora muchos se plantean qué hacer con su dinero. Es decir, dónde colocar sus ahorros o el dinero que hasta hace poco estaba invertido en bolsa, fondos de inversión y otros productos financieros

Una vez que ha quedado clara la solvencia de los bancos y la seguridad de depositar en cantidades inferiores a 100.000 euros con la nueva normativa, hay que empezar a estudiar las alternativas de inversión. En el entorno actual de incertidumbre e inestabilidad lo más recomendable para el inversor medio español, cuyo perfil de riesgo es bajo o moderado en el mejor de los casos, es primar la seguridad frente a la rentabilidad. Aunque existen interesantes oportunidades en el mercado de renta variable, la coyuntura económica hace que la volatilidad sea alta y por lo tanto también la posibilidad de perder dinero, por lo que actualmente es mejor buscar ‘refugio’ en productos seguros.

En este punto hay dos opciones relativamente claras: depósitos bancarios y letras del tesoro, a las que quizás se podrían añadir los fondos monetarios o algún otro fondo de inversión garantizado. Ahora mismo los depósitos son los que presenta unas rentabilidades más atractivas, aunque es difícil prever hasta cuando podrán seguir manteniendo ese ritmo en un entorno de tipos de interés decreciente. Por el momento la necesidad de liquidez de los bancos sigue manteniendo abierta esa posibilidad, pero no lo hará eternamente. En teoría, llegará un momento en que será imposible que las entidades financieras puedan ofrecer rentabilidades del 5% TAE para depósitos a un año.

Así, conforme nos adentremos en la recesión habrá que pensar en contratar Letras del Tesoro, cuya rentabilidad, actualmente en torno al 3,323% según la última subasta a doce meses, está demasiado alejada de las ofertas de los bancos. Por eso, debe observarse como la siguiente opción cuando las entidades empiecen a retirar sus ofertas de depósitos. Lo mismo puede decirse de los fondos monetarios, aunque en este caso habrá que esperar a que se aclare un poco más el panorama en el mercado de divisas.

A largo plazo, cuando lo peor de la recesión empiece a quedar atrás, puede ser el momento de posicionarse en inversiones algo más agresivas en renta variable para sacar partido de una hipotética subida del mercado.

En cualquier caso nunca hay que perder de vista que el objetivo mínimo debe de ser batir a la inflación para, por lo menos no perder poder adquisitivo. De todas formas, si las previsiones del Gobierno son correctas el IPC de 2008 se situará cerca del 2% para caer hasta el 1% a mediados de 2009, por lo que no debería ser difícil superar esa cifra, sobre todo si nos adelantamos a ese escenario recesionista.