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¿Tendremos que dejar de comprar e irnos de alquiler?

Está claro que, hasta esta monumental crisis económica, a las distintas generaciones de españoles se nos marcó en los genes que teníamos que comprar una vivienda, ya que alquilar era tirar el dinero.

La vivienda nunca pierde valor y es

la inversión

más segura, era otro de los dogmas inculcados de mayores a jóvenes. Y mismo me llegué a creer algo así, si bien en mi defensa diré que a mis amistades les decía:

La vivienda no pierde valor, salvo que estemos en una recesión en que toda la economía va mal.

Otra cosa es que yo previera una crisis como la actual, que no fue así. La crisis está siendo mucho más larga y profunda de lo que la mayoría de economistas habían

vaticinado. Y en ella estamos inmersos ahora.

Si el mercado del alquiler funcionara, estaríamos viendo un trasvase masivo de personas que se van de alquiler en lugar de comprar una casa mediante financiación hipotecaria. Curiosamente tampoco creo que este fenómeno se esté produciendo, al menos en masa.

Si la demanda de pisos de alquiler fuera muy alta en relación a la oferta, veríamos subir el precio del alquiler, cosa que no está pasando.

La cultura española no acaba de creerse que sea mejor irse de alquiler que comprar. Tal vez las generaciones más jóvenes impulsen el alquiler, lo desconozco, pero las que ya están en una etapa de la vida en la que pueden elegir, si les es posible suelen optar por soli

citar una hipoteca.

De hecho, incluso hay préstamos hipotecarios similares a alquilar una vivienda de por vida, muy solicitados por determinadas nacionalidades como la británica: las hipotecas interest-only, en las que se pagan solo intereses durante toda la vida de la hipoteca. Y en España no hay demanda de este tipo de financiación.

El alquiler implica muchas menos responsabilidades y es una forma de tener residencia adecuada en muchos casos. Pero para el español creo que tiene 3 puntos negativos:

  1. El coste del alquiler, que no es en muchos casos lo suficientemente competitivo respecto a una mensualidad hipotecario con tipos bajos (la cosa cambia si el euribor se nos sitúa al 5%).
  2. El periodo de 5 años como máximo al contrato de arrendamiento de vivienda. Y a los 5 años nos puedes echar o aumentar de forma exponencial el alquiler.
  3. La mentalidad de que pagamos por algo que nunca será nuestro. Y si encima hay que hacer reformas y demás, la cosa aún es peor.

Muchos otros factores desaconsejan solicitar una hipoteca:

  1. La mensualidad puede ser insostenible si suben los tipos de interés y uno se ha endeudado demasiado a tipo variable.
  2. La casa no es nuestra hasta que pasan 30 o 40 años, y acabamos de pagar la hipoteca.
  3. Respondemos con todos nuestros bienes presentes y futuros del eventual impago del préstamo.

El ciudadano, por desgracia, tampoco no tiene unas opciones adecuadas para elegir entre hipotecarse e irse de alquiler. El mercado del alquiler dista mucho

de ser atractivo para muchas familias, y el préstamo hipotecario, con grandes defectos y peligros, es la única forma de acceder a una vivienda en propiedad.

Cambios en la regulación del arrendamiento de viviendas y en la normativa que impone una responsabilidad universal al deudor hipotecario mejoraría el panorama y nos permitiría elegir entre alquiler o compra, sin arriesgarnos a pasar de Guatemala a Guatepeor.