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Rentabilizar nuestro fondo de emergencia sin perder liquidez

Ahorro e inversión son los dos pilares de la gestión financiera. En teoría primero hay que acumular un cierto capital y después rentabilizarlo, lo que se conoce como poner nuestro dinero a trabajar. El dilema que se plantea para muchos ahorradores es la disponibilidad de ese dinero, ya que en más de un caso ese capital constituye el poco dinero que tienen en caso de emergencia y si seguimos nuestros propios consejos debe de estar siempre a mano y a buen recauda. ¿Qué opciones les quedan entonces a estos inversores?

Por fortuna el mercado ofrece una variedad de productos financieros suficientemente amplia como para que el capital de nuestro fondo de emergencia esté 100% garantizado y con una alta disponibilidad al tiempo que también ofrezca una rentabilidad razonable. Y es que liquidez y seguridad dentro de un mismo producto no suelen ser sinónimos de grande beneficios, sino más bien lo contrario. Con ese concepto claro, vamos a repasar los productos que en principio mejor se ajustan a estos parámetros de garantizar el capital invertido y de disponibilidad inmediata.

Una alternativa algo más arriesgada son los depósitos estructurados que generalmente se componen de una imposición a tipo fijo y otra que varía en función, por ejemplo, del comportamiento de un índice. Su mejor baza es que el capital está asegurado pero en estos casos suele ser más complicado retirar el capital.

Además de estas alternativas, la inversión en bolsa, ETFs, fondos de inversión y otros productos de renta variable siempre pueden contemplarse como una opción, entendiendo, eso sí, que en este caso existen grandes riesgos de no recuperar el capital inicial e incluso la posibilidad de perderlo todo. A la hora de obtener un rendimiento de nuestro fondo de emergencia y de nuestro patrimonio en general, es esencial definir el grado de seguridad que buscamos para nuestro dinero y obrar en consecuencia a la hora de distribuir las inversiones.

No hay por qué invertir todo el dinero en un mismo producto o en una misma familia de productos. De hecho, la distribución del capital o assett allocation dependerá de nuestros objetivos y presupuesto. Así, por ejemplo, es posible una vez creado el fondo de emergencia, arriesgar un poco más una parte del mismo (por ejemplo invirtiendo en un producto más apalancado y con mayor variación de rentabilidades) si con el resto se puede subsistir el suficiente tiempo, aunque esto dependerá del perfil de cada inversor.