Por qué nunca más seré propietario de una casa

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Incluso durante la crisis o quizás por la caída de los precios de la vivienda que ha llegado con la misma, mucha gente se plantea comprar casa. Surge entonces la pregunta del millón, una de las más repetidas: ¿Es una buena idea que me compre una casa? Evidentemente para responder de forma adecuada hay que tener en cuenta las particularidades de cada persona y el estado de sus finanzas, pero sí que se puede ofrecer una visión general del asunto.

Esta es por lo menos la opinión de James Altucher, que se declara abiertamente contrario a la compra de una casa después de anteriores experiencias negativas como propietario. Su visión tiene mucho sentido y está bien argumentada. Por eso mismo os la traemos aquí traducida. Las razones que se pueden dar para decantarse por comprar o permanecer al margen pueden financieras y personales. Habitualmente nos centramos siempre en las primeras porque en teoría son más imparciales. Suele decirse que los números no mienten, pero también es verdad que no siempre cuentan toda la historia, así que por eso esta vez analizaremos ambos apartados.

Desde el punto de vista financiero las razones para no volver a ser propietario son:

  1. Adiós al dinero en caja
  2. : uno de los grandes handicaps de comprar una casa es que resulta necesario mucho dinero en metálico. La entrada para la vivienda y otros gastos de la hipoteca implican que por lo menos debamos contar con el 20-30% del coste del inmueble en capital.  Como contrapunto se puede decir que la vivienda es una inversión, pero dejando de lado la parte de burbuja inmobiliaria, el rendimiento de la vivienda entre 1890 y 2004 apenas ha sido del 0,4%. Si a estos añadimos otros costes que se detallarán abajo, las cifras son apabullantes. Es muy posible que no volvamos a ver ese dinero inicial.

  3. Costes de mantenimiento: apenas solemos pensar en ellos, pero lo cierto es que están ahí y nunca nos van a abandonar. Independientemente de lo bien que cuides las instalaciones, estas terminarán deteriorándose con el paso del tiempo y esto se traduce en más dinero. Esta es la gran desventaja de la propiedad frente al alquiler. Si la lavadora se rompe podemos arreglarla o comparar otra, pero correrá de nuestra cuenta. Si el piso es de alquiler, bastará con llamar al casero y que él se encargue.
  4. Impuestos: con el cambio legislativo la deducción por adquisición de vivienda ya no es universal. Otro punto en contra de la compra. Además, existen otros impuestos como las tasas de basura o el IBI que habremos de pagar como propietarios pero no como inquilinos.
  5. La vivienda es como un ancla: una vivienda en propiedad y sobre todo con una hipoteca pendiente es un lastre desde el punto de vista profesional. Si tienes una casa tus alternativas de movilidad laboral se reducen a la distancia diaria que puedas recorrer de tu casa al trabajo (una o dos horas en el mejor de los casos).
  6. El lastre económico para tus inversiones: por último, si vamos a la parte más financiera, la vivienda es una inversión que afecta de forma negativa a nuestra cartera por tres razones fundamentales: es ilíquida (no permite recuperar el dinero de forma inmediata y de hecho en el mejor de los casos habrán de pasar varios meses hasta ver nuestro capital), nos hace endeudarnos y arruina nuestra diversificación (si consideramos la vivienda como una inversión… ¿Qué porcentaje de nuestra cartera supone? Seguramente más de 80%).

Por si estas razones no fuesen suficientes aquí van otras de carácter personal:

  1. Atrapado: el efecto ancla de la vivienda no sólo se vive en el apartado laboral, sino también en el personal. Una casa te ata al lugar donde esta se encuentra y hace que sea más difícil moverse a otra ciudad e incluso a otra zona dentro de una misma ciudad. Hay que tener en cuenta que las necesidades de localización no siempre serán las mismas durante nuestra vida y si por ejemplo de jóvenes preferimos vivir en el centro, con el paso del tiempo podemos querer desplazarnos a zonas periféricas algo más tranquilas. Con una casa en propiedad todo esto se complica.
  2. Psicología de la propiedad: antes de decirte a comprar, haz un ejercicio de introspección. ¿Por qué quieres ser propietario? ¿Cuáles son tus motivaciones más allá de las puramente económicas? En muchos casos lo que hay detrás de la compra de una casa es la necesidad de asentarse de algún modo (la casa puede verse como una forma de sentar la cabeza, de madurar) y en otros se trata simplemente de costumbres adquiridas.
  3. Alquiler: existe toda una cultura contraria al alquiler e incluso hay quienes aseguran que es como tirar el dinero. Al final, todo dependerá de la visión que queramos aplicar. Generalmente el alquiler es más barato que la hipoteca y en cualquier caso nunca estaremos tirando el dinero sólo porque después no vayamos a comprar la casa.
  4. Más opciones: cuando se está de alquiler siempre se puede dejar la casa. Esta es la principal razón que esgrimen los millones de personas que viven de alquiler. La libertad de no estar atado a una vivienda.
  5. Más dinero en el banco: al final, si no hay que pagar una hipoteca ni su entrada, veremos nuestras cuentas bancarias más llenas y esto es algo que para muchas personas puede resultar más reconfortante o darles una sensación de estabilidad mayor que la de poseer su casa. De nuevo, se trata de opciones personales.

De todas formas, para quienes todavía quieran profundizar en la eterna lucha alquiler vs propiedad, aquí os dejo enlaces a otros artículos que hemos ido publicando al respecto.

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