Cinco pasos para reducir las deudas

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La caída del Euribor está ayudando a muchas familias en esta época de crisis. Sin embargo, todavía hay quienes deben para revisar su hipoteca o a quienes esta les ha llegado demasiado tarde y ya se encuentran empantanados por las deudas. Lo importante en estos casos es no dejarse llevar por el pánico y que no nos invada una sensación de urgencia. Estar endeudado es sólo un estado financiero del que es posible salir si se atiende a una serie de pasos.

La premisa básica es que la deuda se puede gestionar como cualquier otro ‘activo’ dentro de nuestras finanzas personales y que una buena gestión de la misma permitirá acelerar su pago para que la ‘pérdida’ en forma de intereses pagados sea la menos posible. El primer paso es entender que no toda la deuda afecta de la misma forma a nuestra economía. Los intereses varían en función de cada préstamo y esto hace que se pague más o menos por el mismo. En líneas generales las hipotecas son las que menos intereses cobran seguidos de los préstamos personales, mientras que los créditos rápidos y las tarjeta de crédito figuran a la cabeza como los ‘más costosos’.

Existen varias fórmulas para terminar cuanto antes con la deuda que se pueden combinar entre sí. En este caso vamos a explicar la llamada Debt Snowball o bola de nieve, uno de los más conocidos y en concreto nos centraremos en su variante más sencilla. En el fondo esta táctica consiste en pagar primero la deuda más pequeña, es decir, en la que el capital pendiente por amortizar es el menor.

Los pasos a seguir según este método son los siguientes:

  1. Listar todos los préstamos: como es lógico, lo primero que debemos hacer es juntar toda la información sobre nuestras deudas. Esta es la parte más importe y de ella dependerá el resto del proceso. Los préstamos deben listarse en orden empezando por el que menos capital reste por amortizar. En caso de dos préstamos con el mismo dinero por pagar (o cantidades muy cercanas) habrá que poner primero el que tenga un tipo de interés más alto, por ser también el más nocivo para nuestra capacidad económica a largo plazo.
  2. Pagar el mínimo en el resto de créditos: en el caso de las tarjetas de crédito es posible establecer unos pagos mínimos y destinar el dinero restante a acelerar el pago de la deuda más pequeña-
  3. Hacer un presupuesto de deuda: en este paso hay que rehacer el presupuesto para determinar cuál es la cantidad extra que se puede destinar a amortizar antes nuestra deuda. Es decir, cuánto dinero podemos pagar de más para cerrar antes el préstamo
  4. Destinar el dinero a la deuda más pequeña: en el caso de las tarjetas de crédito es relativamente fácil, ya que sólo es necesario aumentar la cuantía que se paga de forma mensual (en las llamadas revolving) hasta que no quede ningún saldo pendiente. Con los préstamos personales la operativa es algo diferente, sobre todo si se ha fijado una cantidad mensual, ya que entonces deberemos proceder a una cancelación anticipada o amortización parcial del mismo, que además puede conllevar una serie de comisiones.
  5. Repetir la operación: una vez se termina de pagar la primera deuda el dinero ‘sobrante’ se destina al pago del siguiente préstamo y así consecutivamente hasta terminar con toda la deuda (a excepción generalmente de la hipoteca que por su larga duración suele quedarse fuera de la rueda).

Este método es de los más sencillos y hay otras variantes que toman el tipo de interés como elemento a ‘atacar’ (pagar en primer lugar los préstamos con mayores tipos de interés), en tanto que otras más complejas tienen en cuenta más de una variante. En cualquier caso, la táctica de la bola de nieve también suele ser efectiva por el efecto psicológico que produce en el ahorrador, que puede ver cómo efectivamente la deuda se va reduciendo (quizás no tanto en cantidad total como con otros métodos), pero sí por lo menos en cuanto al número de facturas que debe pagar cada mes. Y este es uno de los mejores estímulos para seguir adelante y salir del foso de la deuda.

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